1 de noviembre de 2013

NO ESTÁ HECHA LA MIEL PARA LA BOCA DEL ASNO




El otro día me encontraba en el banco haciendo cola para recoger unas tarjetas que había pedido unas semanas antes. Delante de mí había dos personas... un chaval joven en el mostrador al que ya le estaban atendiendo y un señor de mediana edad muy bien vestido que estaba esperando su turno fuera de dicha cola firmando unos papeles a espera de que también le atendiese el cajero.

El chaval, que como digo ya estaba siendo atendido, tenía que firmar unos papeles y
 miraba a un lado y otro buscando un bolígrafo por todo el mostrador para firmarlos ya que el cajero le había dicho que el suyo propio NO se lo prestaba y no tenían más porque "la gente se los llevaba"

El chaval joven como no encontraba ningún bolígrafo por ninguna parte, miró al señor trajeado que iba detrás suya y observó que ya había terminado de firmar sus documentos con una preciosa pluma estilográfica con unos detalles en dorados de lo más bonito. El chaval se dirigió al señor trajeado y le dijo con cierto aire de prisa "déjame tu bolígrafo que no encuentro ninguno"...

El señor trajeado sorprendido, inmóvil, con los ojos abiertos de par en par, con un gesto en la cara que delataba encontrarse entre la espada y la pared, y presa de aquella situación... extendió lentamente su mano y le facilitó su preciosa pluma estilográfica con aquellos detalles dorados tan bonitos al chaval que parecía mostrar algo de impaciencia.

El joven cogió la pluma, le quitó el capuchón de un tirón y se puso a firmar los papeles que le había entregado el banquero a toda prisa con un trazo fuerte e impulsivo. Cuando terminó de firmarlo todo le entregó la pluma al señor de mediana edad trajeado diciéndole "toma tu boli raro... que no cierra" poniendo en la mano extendida de aquel señor la pluma estilográfica y su capuchón mientras éste miraba al joven inmóvil y boquiabierto.

El chaval, tras aquella operación, sin mediar palabra salió del banco con toda la tranquilidad del mundo y se perdió al girar la esquina...

Dentro del banco el señor trajeado todavía seguía inmóvil, boquiabierto, y con los ojos como platos mientras sostenía en su mano su preciosa estilográfica con aquellos detalles en dorado... y su capuchón.

Posteriormente me enteré por el señor del traje que aquella pluma era un regalo con gran valor sentimental, que los preciosos detalles no sólo eran dorados... sino que era oro, que el precio de aquella pluma superaba los 1.000€, que el chaval joven había doblado la punta con su firma... ¡¡¡y que el capuchón era de rosca!!!


Moraleja:

  • No está hecha la miel para la boca del asno.
  • El cajero supo decir que NO... y no le jodieron su bolígrafo.
  • No entregues a un bruto inútil y maleducado algo que sabes que no va a valorar... No hace falta que sea una pluma estilográfica de 1.000 € ..., a veces basta con un abrazo, cariño, confianza, sentimientos, ilusión, un corazón, tiempo, una mano amiga, comprensión, paciencia, apoyo, un hombro donde llorar, dos oídos que escuchen y no juzguen... y otras cosas por el estilo!!!
  • Aunque algunos se empeñen en decir lo contrario... NO, NO TODOS SOMOS IGUALES!!! Todavía hay gente que no sabe que algunos "bolígrafos" tienen capuchón de rosca!!!

Comparte esta entrada con alguien al que le hayan "jodido el bolígrafo", con quien se lo estén "jodiendo" o con quien no quieras que se lo "jodan" en un futuro...

Muchas gracias, mahalo nui loa!!!




2 comentarios:

  1. tienes toda la razón Pedro, a veces damos y damos y no es agradecido. en ocasiones es mejor saber decir que NO para que al final no nos "jodan" el bolígrafo (como tú bien dices). seguiremos aprendiendo...

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  2. No está hecha la miel para la boca del asno... ni hay que arrojar perlas a los cerdos. Muy interesante este post. Saludos desde Venezuela

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